Arde Troya, ¿Terminó la crisis en la F1?.

Luego de que durante varias semanas se especulara con la ruptura total de relaciones entre la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) y la Asociación de Escuderías (FOTA), por fin el miércoles pasado, en París, pareció que se habían limado las asperezas y que estas organizaciones, que son las que llevan adelante el espectáculo, habían llegado a un acuerdo que eliminaba la amenaza de un campeonato paralelo organizado por los constructores de los vehículos.

Precisamente, esos mismos no estaban de acuerdo con la manera dictatorial en que Max Mosley maneja en cada temporada las normas y reglamentos. No está por demás decir que esa es la apreciación que también tenemos una gran mayoría de quienes somos seguidores de dichas competencias de alta velocidad.

Al término de la reunión todo pareció quedar en santa paz y en santa calma. La FOTA consiguió que no hubiera limitaciones en los presupuestos, aunque se comprometió a una rebaja progresiva hasta 2012, fecha en la que se terminarán los contratos que tienen firmados con el promotor comercial de la F1, Bernie Ecclestone.

Se mantendrá el reglamento del 2009 y, lo más importante, se logró que Max Mosley no lance su candidatura a la reelección en el mes de octubre a la presidencia de la FIA , cuyo cargo lo detenta desde 1993.

Hasta ahí todo parecía indicar que las cosas habían vuelto a la normalidad entre la FIA y la FOTA, pero, afectado por un comunicado de la escudería Ferrari, en la que se congratula por la terminación del desacuerdo, textualmente dice: “Hay que evitar los cambios continuos decididos por una sola persona”.

El inglés se irritó y se declaró ofendido, exigiendo una disculpa a la vez que amenazaba con echarse para atrás en su renuncia para una nueva reelección a la presidencia de la FIA.

Cuando apenas habían pasado dos días de la reunión en París, Mosley exigió públicamente que las escuderías se disculpen por haber difundido “informaciones falsas” y no haber presentado “una imagen positiva y veraz” como habían acordado previamente, es decir, que no se hable mal de él y se lo califique de dictador. Huele a excusa. para no cumplir con su palabra de alejarse de la presidencia de la FIA.

Con esta última posición de Mosley puede “arder Troya”, pues quiérase o no, uno de los grandes objetivos de la lucha de los miembros de la FOTA fue el de sacarlo de la presidencia de la FIA y si este amenaza volver, entonces las cosas volverán a fojas uno, con lo que bien podríamos pensar que la crisis no se ha terminado y la reactivación de un campeonato paralelo volvería a ser considerado por los miembros de la FOTA.

La verdad es que no se con qué motivos se da por ofendido don Max Mosley si en sus últimas actuaciones ha demostrado ser un individuo ofensivo, grosero, amenazante, que lanza “piedras a los tejados de sus vecinos” sabiendo las consecuencias de su acción, la cual no parece importarle, pues luego continúa como si nada hubiera ocurrido. Porque él es Max Mosley y está por encima de todo, incluso de la vergüenza pública.

¿Acaso ya quedó olvidado que a fines de marzo del año pasado, sus aficiones sexuales fueron denunciadas por el tabloide inglés “News of the World”, medio de comunicación que expuso públicamente su participación en una orgía de sexo con tintes sadomasoquistas?

Y, pese a numerosos pedidos de que renuncie a la presidencia de la FIA , por parte diversas organizaciones que tienen que ver con el automovilismo mundial, continuó en el cargo muy orondo y antes bien respondió con la amenaza de enjuiciamiento al periódico ante el Tribunal Supremo de Londres por atentar contra su vida privada, aunque posteriormente reconoció haber estado en dicha orgía.

El afán de Max Mosley por continuar dirigiendo la FIA llama mucho la atención a este columnista, ¿Será que está convencido de que es el único que puede llevar adelante las competencias de la F1 y que su manera de conducirla es la mejor para los intereses de quienes participan en ella?, ¿O será que es una “gallina de huevos de oro” a la que se le hace muy difícil dejarla por los centenares de millones de dólares que produce cada temporada?

Creo que lo más conveniente para todos es que Max Mosley abandone a la FIA y se dedique a ver las carreras como un espectador más, recibiendo el agradecimiento de manera oportuna por todo lo bueno que pueda haber realizado a favor de la Fórmula 1.

Por lo sucedido con Mosley y lo que pueda suceder a futuro, bien podría aplicarse aquel axioma popular de que “los hombres pasan y las instituciones quedan” y eso es lo que va a suceder con la FIA y el dirigente inglés una vez que éste desaparezca del escenario.

Nadie es eterno y algún día tendrá que dejar el cargo, sea porque no lo reelijan o porque ya no sea su hora.

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